Y si la Oposición su Opusiera – Segunda Parte

(Ésta es la segunda parte a un primer artículo, si desea leer el primero, este es el link a la primera parte: https://ayamovil.wordpress.com/2016/07/03/y-si-la-oposicion-se-opusiera/)

Ante la exuberante evidencia de autoritarismo, corrupción e impunidad, de descalabro económico nacional, ¿es sensata esta respuesta de los alcaldes opositores? Parece no haber concordancia entre los intereses nacionales, las expectativas ciudadanas y el comportamiento de las autoridades locales de oposición.

Esa inmensa cantidad de ciudadanos que hace 2 años, aún sin sentir los efectos de la recesión económica, ya rechazó al correísmo en un proceso electoral. Si hoy se repitiesen elecciones seccionales, el resultado sería abrumador en contra de AP en todo el país, baste señalar que la popularidad del presidente ha perdido 30 puntos porcentuales en apenas los últimos 8 meses de vacas flacas.

Esto abre una interrogante, ¿tiene sentido este estado de cosas con una oposición tan poderosa? personalmente no le encuentro sentido. ¿El abandono y la orfandad en que se encuentran los ciudadanos corresponde con este escenario? Parece imposible, pero es cierto.

Hace muchos años aprendí que a la gente hay que evaluarla por sus actos, no por sus palabras. Si ponemos ello en práctica, el ampuloso y diverso ramillete de opositores se desvanece rápidamente.

Si procuramos evidencias de oposición en los principales alcaldes oposición, Nebot y Rodas, nos quedaremos con las manos vacías, sin embargo, si buscamos evidencias de colaboración con el gobierno, ellas saltan a la luz inmediatamente, y todas ligadas a grandes contratos opacos, firmados a dedo con consorcios poco transparentes. Contratos que fueron firmados inicialmente por autoridades locales en ese momento afines al gobierno y sospechosamente heredados en términos de renegociación poco claros a las nuevas autoridades locales “opositoras”. En este rango caben el Tranvía de Cuenca, el Metro de Quito y el puerto de aguas profundas de Posorja.

Ni siquiera cabe argumentar al respecto, las renegociaciones de los contratos del Tranvía y del Metro conllevaron incrementos, en el primer caso de 35 millones y en el caso del Metro en 500 millones aproximadamente; además de que, Odebretch, la empresa ganadora del mega contrato del Metro de Quito, ha sido evidenciada internacionalmente como una empresa corrupta y cuyo máximo personero, Marcelo Odebretch, es bien sabido porqué fue a parar a la cárcel.

En el caso de Posorja, los términos de la concesión hablan de condiciones excluyentes que afectan directamente a las operaciones del puerto de Guayaquil, y sobre el cual Jaime Nebot señala que aún no ha terminado de leer el contrato. Sobre las empresas contratistas, Dubai Ports World (DP World) y su contraparte local Nobis (Isabel Noboa), se parte de que no es una empresa pública, requisito legal en este tipo de contratos, y su estructura societaria es un misterio bajo siete llaves. De los datos que se han filtrado el contrato contemplaría que el puerto de Guayaquil no aumente la profundidad de sus canales de acceso por sobre los 9,75 metros, a fin de garantizar que los cargueros de última generación Post Panamax y Super Post Panamax con un calado mayor solo operen en Posorja, de igual forma se sabe que uno de los requerimientos es que 200 kms. a la redonda no se realice manejo de contenedores en ningún puerto… cuando el Puerto de Guayaquil se halla a poco más de 100 kilómetros.

Algo muy curioso es que se contempla que las obras de infraestructura por aproximadamente 1000 millones implementadas en Posorja, luego de los 50 años de concesión no pasarán al Estado ecuatoriano, sino que su propiedad la mantendrá DP World, cosa excepcional en este tipo de contratos, más aún cuando ya se prevé una tasa de cobro de servicios 20% mayor a la tasa que cobra el puerto de Guayaquil.

No solo que el contrato del Puerto de Aguas Profundas de Posorja violenta las normas legales de contratación pública, sino que afecta directamente el futuro del Puerto de Guayaquil. Nadie se explica el silencio del Alcalde Nebot al respecto… habrá que esperar a que termine de leer el secreto contrato, para deducir según su reacción qué intereses defiende, si los de Guayaquil o los de los contratistas y sus asociados.

Para hacer posible el actual estado de cosas en el país el correato mantiene profundos nexos con los poderes de facto que controlan al país. Requiere la neutralización de buena parte de su casta política, de los grandes consorcios económicos, de buena parte de las Cámaras y de las Fuerzas Armadas. Más aún, podríamos señalar que la Iglesia es parte de sus aliados por que mira con agrado la lucha contra el aborto y el cuestionable y ultra conservador Plan Familia.

Sí, es deprimente. El cáncer verde ha hecho metástasis en el Ecuador. Los poderes fácticos, quienes en realidad deciden el futuro del país, están con el correísmo. Quitémonos la venda de los ojos fraternos ciudadanos: estamos solos en esta lucha, el correísmo y 4 años más de lo mismo son bienvenidos por políticos, autoridades locales, grandes empresarios, la Iglesia, gran parte de las cámaras, los exportadores, la banca, los empresarios locales que tienen ganancias inéditas desde la eliminación de la competencia de los productos importados… en fin.

El escenario nacional es complicado para quienes no medramos del poder, es decir para el 99% de los ciudadanos. La posibilidad de que este gobierno termine antes del 17 se ve cada vez más efímera, al igual sucede con las probabilidades de gozar de un proceso electoral limpio; por otro lado, estamos abocados a vivir una condición económica paupérrima este año y al menos el próximo, sin descartar que todo este cuadro se agudice y que AP siga en el poder hasta el 21 o más allá… las opciones que nos quedan no son muchas: resignarse, sacar visas y comprar pasajes o afiliarse  de una vez por todas en Alianza País.

Quizás quede una más, la más difícil, pero la más prometedora en este dantesco panorama: mantener la resistencia, ilustrar a los ciudadanos sobre lo que representan cada uno de quienes se consideran presidenciables, actuar efectivamente en contra de la impunidad y la corrupción, luchar por alcanzar unas elecciones limpias y constituir un contrapeso ciudadano que perdure más allá del correísmo y que audite, fiscalice y controle a un nuevo gobierno y a la casta política desde la participación ciudadana efectiva, para orgullosos poder presentar un futuro distinto a nuestros hijos.

 

Jorge Alvear

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¿Y si la oposición se opusiera?

La actual situación del país resulta altamente surrealista. Una banda mafiosa apoderada de toda la institucionalidad modelando un Estado a su antojo, disponiendo por las buenas y por las malas de todos los recursos humanos y materiales existentes, para satisfacer su voraz ambición de lucro y su intrínseca necesidad de permanecer en el poder, pues su modelo acusa en su diseño la ausencia de una estrategia de finalización, llegaron para quedarse y su intención es hacerlo utilizando todos los medios, y ya no importa si son legales o ilegales, en este estado de situación incluso todo lo legal ya es ilegítimo. La cleptocracia convertida en modelo de gobierno.

¿Cómo llegamos a esto? Existen décadas regentadas por lo que se ha denominado la partidocracia en el argot del correísmo, la cual fracasó ampliamente provocando el tristemente célebre suceso de tener 7 presidentes en 11 años (si incluimos al gobierno de la primera presidenta del Ecuador Doña Rosalía Arteaga, que duró poco menos que 24 horas); también sucedió que millones de ecuatorianos migraron y perdimos nuestra moneda, el Sucre, que terminó siendo víctima en el fragor de la lucha de los grupos de poder económico por el control del Estado.

Pero también llegamos a esto por la falta de vocación democrática en nuestra casta política y en el ciudadano común, que permitió que Alianza País arrase con toda forma y decoro democrático desde el Congreso de los manteles, hasta la conformación de una Asamblea Constituyente de plenos poderes que se convirtió en una dictadura legitimada por el anhelo popular de cambio y a nombre del cual se sentaron las bases de esta trapacería.

Lo que resulta incomprensible es que ya en las elecciones de febrero 2014 Alianza País sufrió una amplia derrota en las elecciones seccionales, en las que perdió el control de las principales ciudades del país, siendo elegidos en ellas alcaldes de oposición. Ese reposicionamiento de fuerzas políticas evidenció un debilitamiento de Alianza País que hacía suponer surgiría un efectivo contrapeso a la avasalladora maquinaria gubernamental. Sin embargo esto no se dio.

Más aún, a pesar de la inusitada y masiva protesta ciudadana de junio y julio del 2015, que llegó a movilizar hasta a 500 mil personas en las calles simultáneamente en las principales ciudades del país, las autoridades locales elegidas un año antes no se sumaron a estas protestas de forma decidida. Recordemos que el año pasado Nebot convocó a una marcha a la que asistieron presumiblemente 300 mil personas, charló, dijo lo que pensaba y cada cual para su casa. Meses después dijo de que el gobierno merece apoyo en esta crisis. El caso de Rodas fue más patético: organizaciones sociales y políticas los emplazaron a que lidere las masivas protestas, que convoque a la Asamblea de Quito, pero no hizo lo uno y lo otro, únicamente se lo recuerda cuando asustado hizo un raudo paseo por la Tribuna de Los Shyris y no volvió más. Cabrera en Cuenca llamó al diálogo en lugar de la protesta.

Desde entonces hay cientos de miles y quizás millones de ciudadanos a la espera de que un líder político creíble, con prestigio, y mejor aún, si es alcalde de una de las principales ciudades del país, los convoque a las calles decididamente a expresar su inconformismo, pero nada de eso sucede. Si se mira al amplio y diverso mosaico de opositores declarados, a saber, en un breve recuento: Guillermo Lasso, Jaime Nebot, Mauricio Rodas, Guillermo Celi, Salvador Quishpe, Carlos Pérez Guartambel, Paúl Carrasco , Marcelo Cabrera, Lourdes Tibán, Cynthia Viteri, Cristina Kronfle, Andrés Páez, Ramiro Aguilar, Marlon Santi, Marcelino Chumpi, Carlos Falquez, Dalo Bucaram, Alvaro Noboa, Cristina Reyes, Diego Salgado, entre muchos otros. Incluso casi toda la bancada de Avanza en la Asamblea se ha declarado de oposición, además de tres asambleístas de AP que ya han renunciado a la camiseta verde.

Existen muchos actores políticos, gremiales y económicos que se rasgan las vestiduras jurando su decisión de acabar con el correísmo. Tanto poder vinculado a estos actores, especialmente a quienes controlan gobiernos seccionales y locales, es decir prefecturas y alcaldías, que sumadas en total representan 12 de 23 prefecturas y al menos 120 de 221 alcaldías, incluyendo a las 6 principales ciudades las que representan un total poblacional de alrededor de 7 millones de habitantes, casi la mitad de la población nacional.

Hablamos entonces de que los 6 principales núcleos urbanos del país están controlados por alcaldes de oposición, a saber: Jaime Nebot (Guayaquil), Mauricio Rodas (Quito), Jaime Cabrera (Cuenca), Víctor Quirola (Sto. Dgo. de los Tsáchilas), Agustín Casanova (Portoviejo) y Jorge Zambrano (Manta). Adicionalmente cabe recordar que estos municipios, como al resto de los gobiernos seccionales del país, llevan entre dos y tres meses de atraso en las transferencias que por ley debe realizar el gobierno central para su adecuado funcionamiento, incluso que han resignado ya parte de sus derechos económicos, al prever el gobierno central una reducción de entre 300 y 400 millones este año; y, más aún, vale recordar que el Municipio de Guayaquil incluso compró papeles del Banco Central para dar liquidez al gobierno por $ 60 millones de dólares, en lugar de destinarlo a gasto corriente u obras que sus ciudadanos merecen y necesitan.

Más aún, la situación desde junio del 2015 a la fecha se ha deteriorado severamente, lo que ha provocado que el rechazo al modelo correísta se torne cada vez más patente. Los desempleados se multiplican en una escala factorial al que crecen los acreedores del gobierno, el gobierno ya se ha tomado todos los recursos económicos disponibles en el país de los que podían echar mano ya sea de manera abierta u oculta, de manera legal e ilegal, se incrementan impuestos y aranceles, los gobiernos seccionales están meses impagos, al igual que hospitales, guarderías, el ISSFA, etc.

Alianza País estalla en conflictos internos y las evidencias de corrupción eclosionan por doquier, paralelamente se pasan leyes una tras otra de manera inverosímil, el redil de levantamanos funciona impecable en su tarea de hundir jurídicamente al país, se agotan progresivamente todos los espacios de protesta, las redes sociales son combatidas y constantemente amenazadas, la impotencia se apodera de la ciudadanía que no encuentra eco a sus angustiosas demandas en ningún estamento.

En este punto de elevada descomposición, cabe preguntarse ¿ qué sucedería si la oposición se opusiera? Si los alcaldes exigieran sus presupuestos, si convocaran a una rebeldía tributaria, si llamaran a las calles a sus ciudadanos y si apoyasen una paralización obrero – patronal en sus territorios?. Si los poderes locales de oposición decidieran colapsar este gobierno, lo lograrían con relativamente poco esfuerzo concertado, pero no sucede. No existen visos de que esa voluntad exista. ¿Acaso no es urgente exigir al gobierno central un camino democrático para retornar a la democracia plena?

Esta pirotecnia entre correístas y oposición tiene tanto de realidad como el dinero electrónico. Son puro cuento. ¿Existen reales opositores políticos?, ¿Quién defiende a los ciudadanos?, ¿A quién le preocupa el país?…

Jorge Alvear T.

 

 

 

El Brexit y sus causas estructurales

Vale leer este artículo intitulado:”Lo que los medios no dicen sobre las causas del Brexit” de Vincenç Navarro, en el cual reseña las raíces estructurales de lo que podría ser un modelo de globalización fallido que empieza a evidenciar sus límites. Un fragmento: “Y lo que también aparece claro en varias encuestas es que una de las mayores causas de tal rechazo es la percepción que las clases populares tienen del impacto negativo que tiene, sobre su bienestar, la aplicación de las políticas propuestas por el establishment político-mediático de la UE. Esta percepción es mucho más negativa entre las clases populares (clase trabajadora y clases medias, de renda media y baja) que no entre las clases más pudientes. En realidad, el rechazo, siempre especialmente agudo entre las clases populares, es claramente mayoritario entre la gran mayoría de la población. Ahí vemos que, según la encuesta Pew, el 92% de la población en Grecia desaprueba la manera como la UE ha gestionado la crisis existente en Europa; tal porcentaje es de 68% en Italia, el 66% en Francia y el 65% en España, países donde precisamente el descenso del porcentaje de población con la opinión favorable de la UE ha sido mayor.” Vincenç Navarro

LO QUE LOS MEDIOS NO DICEN SOBRE LAS CAUSAS DEL BREXIT. Por Vicenç Navarro*