How Umberto Eco Tagged Today’s Fascists

Excelente artículo de Christopher Dickey, aparecido en “The Daily Beast”, en el que el autor analiza a profundidad un ensayo de Umberto Eco en relación al fascismo potencial, al actual. Es triste ver que algunos de sus aspectos se enmarcan en las prácticas del correísmo.

http://www.thedailybeast.com/articles/2016/02/22/how-umberto-eco-tagged-today-s-fascists.html

AL MONITOR. The pulse of Middle East. Weekly Report

Al Monitor es una publicación que analiza desde dentro la situación que vive Medio Oriente. Dado lo complejo de su realidad comparto este resumen semanal a modo de difusión para lograr una visión más profunda del heterogéneo entramado social, cultural y militar que se condensa en la región.

http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/02/hezbollah-nasrallah-israel-policy-jabhat-al-nusra-turkey.html?utm_source=Al-Monitor+Newsletter+%5BEnglish%5D&utm_campaign=216f43bb80-Week_in_review_Feb_22_2016&utm_medium=email&utm_term=0_28264b27a0-216f43bb80-102515785

 

 

 

Who Are We? By Thomas Friedman

AL momento de analizar las elecciones presidenciales norteamericanas, cada vez más analistas utilizan la palabra “bizarra”. En la versión de Thomas Friedman (mi articulista favorito), en este artículo publicado en el New York Times, expresa su decepción sobre Trump, Sanders y Cruz, a la luz de la esencia emprendedora de Estados Unidos. Un gran artículo a mi parecer.

“I’d take Sanders more seriously if he would stop bleating about breaking up the big banks and instead breathed life into what really matters for jobs: nurturing more entrepreneurs and starter-uppers. I never hear Sanders talk about where employees come from. They come from employers — risk-takers, people ready to take a second mortgage to start a business. If you want more employees, you need more employers, not just government stimulus.” Thomas Friedman

 

http://www.nytimes.com/2016/02/17/opinion/who-are-we.html?ref=opinion&_r=0

 

We Now Join the U.S. Class War Already in Progress

Yo llamaría a este artículo “La evolución dialéctica del capitalismo no prevista por Marx”. Lo mejor de Marx está en su filosofía y en su interpretación de la historia, su lado positivista fue terrible y le ha traído (y aún le trae) mucho pesar a la humanidad. Este artículo de Joel Kotkin en el The Daily Beast reseña la forma en la que el concepto de “clase social” se ha impuesto en el proceso electoral vigente en USA. Anañiza cada sector social, sus intereses y filiaciones y anuncia un futuro inmediato en la población joven que mira con simpatía a la izquierda. Una cita:

“In a decade, these millennials will dominate our electorate and as early as 2024 outnumber boomers at the polls. They may be liberal on many social issues, but their primary concerns, like most Americans, are economic, notably jobs and college debt. Fully half, notes a recent Harvard study (PDF), already believe “the American dream” is dead.” Joel Kotkin

Charles Koch: This is the one issue where Bernie Sanders is right

Muy interesante en el Washington Post. Uno de los hombres más ricos y políticamente más poderosos de Estados Unidos, Charles Koch, analiza a Bernie Sanders y señala los puntos estructurales de Sanders en los que concuerda, aunque discrepa de los caminos para resolver esos problemas.

https://www.washingtonpost.com/opinions/charles-koch-this-is-the-one-issue-where-bernie-sanders-is-right/2016/02/18/cdd2c228-d5c1-11e5-be55-2cc3c1e4b76b_story.html

 

 

Putin’s winning in Syria – but making a powerful new enemy This time he’s taking on Turkey’s President Erdogan, a ruler as ruthless as he is. By Owen Matthews

La acertada estrategia de Putin en Siria, exacerba las posibilidades de un conflicto entre Turquía y Rusia, lo que implica un conflicto entre la OTAN y Rusia. No son solo Erdogan y Putin, dos líderes antidemocráticos y guerreristas, sino que detrás está la negación de Arabia Saudita de aceptar que Bashar El Assad permanezca en el gobierno de Siria…. lo que Irán también defiende a capa y espada. La internacionalización del conflicto sirio es una realidad, ahora la presencia de tropas de combate extranjeras en su territorio, parece una cuestión inminente.

GRan artículo de The Spectator:

 

http://www.spectator.co.uk/2016/02/putins-winning-in-syria-but-making-a-powerful-new-enemy/

 

Dadas las similitudes con el artículo que publiqué en días pasados sobre cómo empieza el 2016, sus amenazas y como el Siglo XX empieza a quedar atrás, comparto este artículo que alimenta la misma línea.

Jorge Alvear

ARTÍCULO PUBLICADO EN “THE PROJECT SYNDICATE”

Autor: Joschka Fischer

Link del artículo original:

https://www.project-syndicate.org/commentary/global-order-challenged-in-near-future-by-joschka-fischer-2016-02/spanish

Bienvenidos al siglo XXI

BERLÍN – El inicio de 2016 fue de todo menos calmo. La caída de las bolsas en China desestabilizó los mercados de todo el mundo. Las economías emergentes parecen paralizadas. El precio del petróleo se derrumbó y puso en crisis a los productores. Corea del Norte exhibe su poder nuclear. Y en Europa, la crisis de los refugiados fomenta una ola tóxica de nacionalismo, que amenaza con despedazar a la Unión Europea. Sumemos las ambiciones neoimperiales de Rusia y la amenaza del terrorismo islámico, y lo único que faltaría para completar la descripción de un año con visos de maldición profética sería que aparezca un cometa en el cielo.

Allí donde uno mire verá caos creciente. Parece que el orden internacional que se forjó en la fragua del siglo XX se está acabando, y todavía no tenemos ni el menor atisbo de lo que vendrá a reemplazarlo.

Los desafíos a los que nos enfrentamos son bien conocidos: globalización, digitalización, cambio climático, etc. Lo que no está claro es el contexto en el que surgirá la respuesta (si es que surge). ¿En qué estructuras políticas, por iniciativa de quién y según qué reglas se negociarán (o dirimirán por la fuerza, si negociar fuera imposible) estas cuestiones?

El orden político y económico (particularmente a escala global) no surge simplemente del consenso pacífico o de la imposición no discutida del más poderoso. Siempre ha sido resultado de una lucha por el dominio (a menudo brutal, sangrienta y prolongada) entre potencias rivales. Solo a través del conflicto se establecen los pilares, las instituciones y los actores de un nuevo orden.

El orden occidental liberal que ha regido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se basó en la hegemonía de Estados Unidos. Como única auténtica potencia global, fue dominante no solo en el campo del poder duro militar (además de económica y financieramente), sino en casi todas las dimensiones del poder blando (por ejemplo, la cultura, el idioma, los medios de comunicación masivos, la tecnología y la moda).

Hoy, la Pax Americana que aseguró un alto grado de estabilidad global comenzó a flaquear (sobre todo, en Medio Oriente y la península coreana). Aunque Estados Unidos siga siendo la primera potencia planetaria, ya no tiene capacidad o voluntad de ser el policía del mundo o hacer los sacrificios necesarios para garantizar el orden. En un mundo globalizado, cuya integración en cuestiones de comunicación, tecnología y (como hemos visto últimamente) movimiento de personas es cada vez mayor, los centros de poder se diluyen y dispersan; por su misma naturaleza, un mundo globalizado rehúye la imposición del orden del siglo XXI.

Y aunque el surgimiento de un nuevo orden mundial puede ser inevitable, todavía no se distinguen sus fundamentos. Parece improbable que sea uno liderado por China; esta se mantendrá ensimismada y concentrada en la estabilidad interna y el desarrollo, y es probable que sus ambiciones se limiten al control de su vecindario inmediato y los mares que la rodean. Además, le falta (en casi todo) el poder blando indispensable para tratar de convertirse en una fuerza de orden mundial.

Tampoco parece que estos tiempos de transición turbulenta vayan a terminar con el surgimiento de una segunda Pax Americana. A pesar del dominio tecnológico de Estados Unidos, la resistencia de potencias regionales y posibles contraalianzas sería excesiva.

De hecho, es probable que el principal desafío de los años venideros sea manejar la pérdida de influencia de Estados Unidos. No hay un marco establecido para la retirada de un conductor global. Una potencia dominante puede caer como resultado de una lucha por el dominio, pero no por retirada voluntaria, porque el vacío de poder resultante pondría en peligro la estabilidad de todo el sistema. Es de prever que el próximo presidente estadounidense, quienquiera que sea, se pase su mandato supervisando el fin de la Pax Americana.

Para Europa, esto supone un problema igualmente difícil. ¿Será la decadencia de la Pax Americana (que durante siete décadas obró como garantía del orden liberal interno de Europa) antesala de una crisis o un conflicto inevitables? El ascenso del neonacionalismo por todo el continente parece apuntar en esa dirección, y las implicaciones son desalentadoras.

La aciaga posibilidad del suicidio de Europa ya no es impensable. ¿Qué pasará si la política de la canciller alemana Angela Merkel hacia los refugiados supone el fin de su gobierno, si el Reino Unido abandona la Unión Europea o si la populista francesa Marine Le Pen se hace con la presidencia? Un descenso hacia los abismos es el resultado más peligroso que uno pueda imaginar, si acaso no es el más probable.

Claro que el suicidio es evitable. Pero quienes alegremente cincelan la posición de Merkel, la identidad europea del Reino Unido y los valores iluministas de Francia amenazan con socavar la cornisa en la que hoy todos estamos parados.

Traducción: Esteban Flamini

 

CÓMO EMPIEZA EL 2016: UN SOBREVUELO GLOBAL

Existen visos de cambio en diferentes frentes simultáneamente en el mundo. Entran en serio cuestionamiento las instituciones surgidas luego de la Segunda Guerra Mundial, el tren económico global que ha sido China los últimos 15 años parece detenerse, el modelo de la Unión Europea nunca ha sido tan probable que colapse, el petróleo pone al borde de la quiebra a Rusia, el conflicto chiíta – suní ha llegado a niveles inéditos en la historia reciente y tiene al menos a tres países sumidos en el caos, Estados Unidos ya no es el policía global, los gobiernos autoritarios enfrentan retos estructurales, mientras las democracias occidentales tienden a dar por terminado el Estado de Bienestar.

Miremos algunos datos y cifras al respecto:

Rusia:

La debacle de los precios del petróleo afecta seriamente a Rusia cuyo presupuesto depende en un 70% de los combustibles, su reserva de dinero en efectivo proveniente de la explotación y exportación de combustible se redujo en 2015 en 40 billones de dólares reduciéndose este fondo a 70 billones, aún cuando el precio del barril de petróleo Ural aún se cotizaba entre 40 y 50 dólares, con la caída en picada del petróleo a precios por debajo de 30 dólares este fondo de liquidez inmediata ruso puede desaparecer en 2016. Sus gasoductos largamente planeados para proveer a Europa como el South Stream que llegaría a Europa a través del Mar Negro y Bulgaria, fracasó por presión de la Unión Europea sobre Bulgaria que denegó el paso por su territorio, la segunda opción era vía Turquía, lo cual se halla totalmente paralizado y es menos viable hoy dado que Rusia y Turquía tienen intereses contradictorio en Siria e Iraq, baste recordar el avión militar ruso derribado por Turquía. La presencia militar rusa en Ucrania y Siria tiene altos costos económicos y políticos para Rusia, en noviembre fue derribado un avión comercial ruso en el Sinaí y existen focos pro Estado Islámico en el Cáucaso. Hay que recordar que fue en el contexto de una crisis petrolera cuando colapsó la Unión Soviética y si la integridad de la Federación Rusa se ve hoy en riesgo, la reacción de Putin es impredecible (Ya lo dijo Merkel sobre Putin: “está en otro mundo”). Putin es visto como el responsable de la pauperización de la calidad de vida especialmente en los 21 estados de la Federación que no son de origen ruso, especialmente en Chechenia y el Cáucaso, abiertamente conflictivas. El modelo burocrático y corrupto forjado por Putin en 18 años presupone un modelo económico ineficiente orientado a servir los intereses de esta élite burocrática, el cual no puede ya subsistir sin los ingentes ingresos petroleros recientes. La decadencia de la imagen de Putin al interior de Rusia lo ha llevado a revivir la imagen de Stalin quien ahora es recordado como el tercer ruso más grande de la historia, a fin de reavivar el sacrificio y la unión del pueblo ruso en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.

China:

China no cumple sus expectativas de crecimiento y se mantiene por debajo del 7% esperado para 2015. La transición de su economía hacia el consumidor interno encuentra desfases con la política financiera debido a la falta de transparencia de su manejo económico y como consecuencia de su planificación centralizada desligada del mercado. El ideal chino es producir, aunque no exista demanda para sus productos, así es como se ha llegado a una extrema acumulación de stocks que se ven reflejados en el dato de que hay 50 millones de hogares construidos sin quien los habite. Lo mismo pasa a nivel industrial: la meta es que la gente trabaje y reciba su salario, aunque los stocks se acumulen, es decir aunque no existan compradores. El Estado chino entrega gran cantidad de divisas a las empresas para que continúen produciendo, sin embargo esas empresas han empezado a enviar el dinero al exterior, por lo que el Estado ha empezado a restringir el libre flujo de divisas al exterior. La solidez del dólar norteamericano  (la Reserva federal subió 0.25% las tasas de interés por primera vez en casi una década) ha provocado una estampida de capital fuera de China que se ve reflejado en el colapso de la Bolsa, que perdió en tres semanas un tercio de su valor, además debido a la desaceleración de la industria (5 meses continuos de contracción del sector manufacturero) y las regulaciones impuestas arbitrariamente por el régimen chino a la bolsa perjudica el libre mercado y a la economía en general al crear desconfianza, en medio de un gobierno acostumbrado a emitir cifras económicas opacas, no verificables y en las que ningún actor económico confía. De una reserva líquida china de 3.3 trillones de dólares en 2014, se redujo en 2015 en casi una sexta parte, es decir en 512 billones. La deuda externa china ha crecido desproporcionadamente hasta llegar a los 28 trillones de dólares. Paralelamente china impulsa el Banco de Asiático de Infraestructura e Inversión como instancia paralela al Banco Mundial, en el cual se han integrado ya 57 países (Estados Unidos no participa y se opone a este Banco), contando ya con un capital inicial de 100 billones de dólares; además en diciembre el Renmimbi fue reconocido por el FMI como moneda de reserva monetaria global, un privilegio otorgado a muy pocas monedas en el mundo. Señales contradictorias del gigante asiático.

Arabia Saudita:

El desarrollo tecnológico, siguiendo a rajatabla la Ley de Moore, hace evidente que en menos de 20 años se dé por terminada la era de los combustibles fósiles, ello implica que gran parte de las reservas probadas de combustibles del planeta se quedarán bajo tierra por siempre, ello impulsa, a más de otros factores políticos, a que los productores de petróleo a  más bajo costo impongan sus reglas al mundo. Arabia Saudita encabeza esta tendencia en un contexto interno peculiar, luego de la muerte del Rey Abdullah, las intrigas palaciegas se han cernido sobre la corona y el heredero, el Rey Salman, aún no genera la confianza en su gestión y existen dudas sobre su sanidad mental. Decisiones erradas como la intervención militar en Yemen, la ingenuidad de su hijo y Ministro de Defensa al anunciar una coalición sunita de 34 países para hacer frente a sus rivales chiítas en Medio Oriente sin ningún resultado concreto, su distanciamiento de Estados Unidos y las sostenidas evidencias del financiamiento oculto mediante ONG’s a Al Qaeda y a otros grupos radicales wahabitas (primos hermanos de los salafistas del Estado Islámico) y el incremento del costo de la vida a sus ciudadanos para paliar el déficit provocado por los bajos precios del petróleo tornan la situación al interior del reino sumamente inestables.

Unión Europea:

Al borde de la desintegración vía anulación del libre tránsito por los acuerdos de Schengen, debido al flujo incesante de inmigrantes desde las fronteras de Turquía y Grecia principalmente (1 millón en 2015 y se esperan 3 millones este año). El involucramiento de Rusia y Turquía en la Guerra en Siria e Iraq, así como la guerra desatada por Erdogan en el sureste de Turquía en contra de la población kurda y su decisión de exterminar al PKK, el YPG y el PYD asentado en Siria, los cuales reciben apoyo ruso y norteamericano en su lucha contra el Estado Islámico. El plebiscito en Inglaterra a realizarse este año para decidir la salida de Inglaterra de la Unión Europea, la cual al momento es ligeramente mayoritaria a favor de su salida. El surgimiento de gobiernos autoritarios anti Unión Europea en Polonia, Hungría y Turquía. El alto endeudamiento externo de Grecia, España y Portugal pone en juego al Euro y la capacidad de la troika para mantener la confianza sobre el Banco Central Europeo. La amenaza rusa sobre Ucrania luego de la toma de la Península de Crimea y el estado de guerra latente en Donbas. Las sanciones económicas a Rusia por la guerra en Ucrania que golpea también a los productores europeos. El proceso de consolidación de la Unión Europea aún no logra consolidar sus instituciones y ha devenido en dos europas, una fuerte y de rápida integración y otra débil y de escepticismo ante la integración.

Estados Unidos:

Obama pateó el tablero global al centrar su quehacer político al interior de su país y minimizar el papel de policía global que Estados Unidos había tomado en el mundo. El vacío de poder dejado en Medio Oriente luego de los desastrosos resultados de su intervención en Iraq y Libia así como por efecto de la Primavera Árabe, ha despertado la ambición de otros poderes por ocupar su lugar e imponerse a sus rivales en la región. La geopolítica cambió sustantivamente al desaparecer el poder militar imperativo norteamericano ya que posibilitó la expresión de contradicciones locales antes contenidas. La tibia respuesta ante la invasión rusa a Ucrania, el retiro de tropas de Afganistán, la indolencia con los gobiernos autoritarios latinoamericanos, la incapacidad de establecer una estrategia efectiva en contra del Estado Islámico y Bashar al Assad en Siria, todo ello replanteó la geopolítica global y permitió la actitud expansionista rusa en Siria, Iraq, Ucrania y el Mar Báltico; así como el incremento de la influencia iraní en Bahrein, Siria, Iraq, Líbano y Yemen. El mutis norteamericano ante la crisis de refugiados que sufre Europa evidencia para Europa que es mucho menos lo que podrá esperar de hoy en adelante de su aliado trasatlántico y no solamente en lo militar. El debilitamiento estructural de sus lazos para con sus aliados históricos y estratégicos son una tendencia sostenida en el gobierno de Obama. El alejamiento de Israel, Arabia Saudita, Egipto, Inglaterra y Europa parece haber cambiado el foco del escenario geopolítico norteamericano hacia China y el Océano Pacífico, mientras los acercamientos con Cuba e Irán preocupan a las democracias liberales.

El petróleo:

La decisión saudí de mantener casi al máximo su capacidad de producción petrolera desde la segunda mitad del 2015 produjo una significativa reducción de los precios de los hidrocarburos, incluso provocando un déficit de 90 billones de dólares en 2015 a la misma Arabia Saudita, que ha aumentado el precio de los combustibles a sus ciudadanos y a eliminado otros subsidios. Arabia Saudita hace esto para desincentivar la producción petrolera de las arenas de esquisto mediante “fracking”, especialmente en Estados Unidos y Canadá, cuyas reservas de combustible en este tipo de depósitos son las mayores del mundo. Eso ha provocado que 40000 pozos petroleros estén sellados en Estados Unidos y que mantenga en incertidumbre la inversión de 150 mil millones realizada en ellos cuando los precios del petróleo aún eran altos. Se esperaba que el precio del petróleo se mantenga en alrededor de 30 – 40 dólares por barril, ya que la producción mediante “fracking” tiene un costo de entre 50 y 65 dólares por barril; sin embargo, sobrevino la aguda desaceleración de la economía china y el acuerdo nuclear entre Irán y siete potencias mundiales, lo cual liberó de las sanciones comerciales a Irán y le permitió poner en el mercado 100 millones de barriles acumulados durante los largos años de restricciones a su producción y además un flujo constante de 800.000 barriles por día al mercado. Todo ello hace prever que el precio del barril de petróleo baje a alrededor de entre 20 y 30 dólares, con lo cual quedan fuera de competencia aquellos países productores con costos de producción superiores, tales como: Inglaterra, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Noruega, Angola, Colombia, Nigeria, Ecuador, China, México y Kazajistán; los países que tendrían ganancia marginal ya que sus costos coinciden con la banda prevista son Libia, Venezuela, Argelia y Rusia, mientras que los únicos que mantendrían ganancias seguras son Kuwait, Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Iraq. Toda una estrategia Saudí para mantener la importancia estratégica y geopolítica de Medio Oriente en el mundo. Con sus reservas líquidas de 684 billones de dólares acumulados durante años de altos precios en la producción petrolera, el reino Saudí reta al mundo a resistir estos precios.

El Ambiente:

2015 el año más caluroso jamás registrado. La escasez en el acceso al agua está fuertemente ligado al conflicto de Medio Oriente. Un día hace pocos meses hacía más calor en el Ártico que en California. El Niño más intenso jamás registrado que hace palidecer al del año 98 al menos en sus registros de temperatura. El segundo mayor lago de Bolivia, el Poopó se evaporó el 2015, el Mar de Aral en la frontera entre Kazajistán y Uzbekistán vivió una progresiva disminución hasta su desaparición el 2015, el lago Folsom desapareció temporalmente en California, que vive su cuarto año de sequía, y que llevó al racionamiento del consumo de agua permanente. Una esperanzadora cita de París que apunta a mantener el calentamiento global por debajo de los 2.7 grados.

Solo para cerrar este recuento, hace falta mencionar la cifra de Oxfam: las 62 personas más ricas del planeta poseen la misma cantidad de dinero que la mitad más pobre del planeta conformado por 3.600 millones de personas.

A modo de conclusión:

Si se procura coaligar todos estos escenarios interdependientes entre sí, se podría plantear la hipótesis de que los altos precios de los commodities y de los recursos no renovables en especial durante la última década inflaron las arcas de los países productores sin beneficio de inventario, es decir, generando inmensos recursos económicos sin que su tejido productivo sea el generador de ese superávit, sino debido a la fortuna de los requerimientos del mercado global. Curiosamente muchos de estos países productores de materias primas y exportadores de combustibles viven regímenes autoritarios o frontalmente antidemocráticos: Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Omán, Kuwait, China, Venezuela, Irán, Egipto, Rusia, entre otros.

En estos países el ingreso súbito de divisas fortaleció las políticas clientelares para consolidar su poder aumentando subsidios e incrementando la burocracia, se fortaleció la corrupción y los grupos de poder vinculados a los gobiernos. Todo ello devino en sistemas económicos menos eficientes y más dependientes. Incluso se puede señalar un segundo efecto del desbordamiento de los recursos económicos en países inmersos en latentes conflictos milenarios, como Medio Oriente: la guerra. La excesiva liquidez permitió a gobiernos de orientación religiosa destinar buena parte de sus recursos a financiar la destrucción de sus antagonistas ideológicos, en muchos casos vecinos; En esa batalla se ven inmersos al menos Arabia Saudita, Kuwait, Irán, Iraq y Siria.

La situación actual coloca en franca crisis estructural a Rusia y propone serios retos a China, ambos principales regímenes que promueven los modelos autoritarios en el mundo como una propuesta exitosa, que consideran superior a las democracias liberales occidentales. Es difícil prever si esto derivará en una crisis que lleve a la conformación de gobiernos más democráticos en estos países, y, por tanto en el mundo. Ese es solo un escenario de entre los posibles.

Por otro lado las democracias liberales han tenido resultados mixtos. Si bien Estados Unidos mantiene indicadores positivos de recuperación a partir de la crisis del 2008, Europa marca una evolución divergente entre los países con agudas crisis fiscales (España, Portugal, Italia y Grecia) y Francia y Alemania que lentamente han sabido equilibrar sus economías. Japón no ha tenido éxito sostenido en salir de la crisis del 2008, luego de inyectar ingentes cantidades de capital a su economía en una lógica anticíclica, los resultados no ha sido los mejores y hoy enfrenta una tendencia de contracción económica desde el 2013 que no ha podido revertir y con una deuda de alrededor del 200% de su PIB.

Desde lo político Occidente se enfrenta a varios retos, como ya se vio es altamente probable que Europa no logre consolidar su modelo de Unión; y, por otro lado, en el contexto de una recuperación económica norteamericana basada en la pauperización de las capas medias, no es aún lo suficientemente firme y se enfrenta a un proceso electoral que, como pocos, se presenta impredecible por las orientaciones de quienes pueden llegar a la Casa Blanca, por un lado Trump y por el otro, con menos probabilidades, Sanders; ambos externos al stablishment republicano y demócrata respectivamente. El abandono de la lucha mundial por la democracia y el liberalismo, especialmente por parte de Estados Unidos, ha permitido la expansión de focos de guerra y terror que aún no terminan de definir su ámbito de expansión, que ya tiene células desde el Cáucaso ruso hasta el centro y norte de África, atravesando toda Europa y el sudeste asiático.

En este volátil contexto cabe dudar sobre la prioridad que se le asignará al Acuerdo de París. Logrará la tecnología que ha provocado desde la Revolución Industrial afectar seriamente el medio ambiente, convertirse en la llave que suplante los combustibles fósiles y nos lleve a un modelo más amigable con el ambiente? Si no es la Ley de Moore la que nos saque de este embrollo de insostenibilidad planetaria, es muy poco probable que este sistema que presenta serios indicios de agotamiento (sin que esté aún claro que lo reemplazará), sea capaz de superar los problemas ambientales en base a acuerdos políticos.

Empieza un año interesante. Esperemos nos brinde claves más claras de aquello que será superado y de aquello que se implementará en su lugar. A ver si finalmente empezamos el siglo XXI, todo aún tiene muy impregnado el tufo a siglo XX.

Jorge Alvear

31/1/2016