74 POR CIENTO Y 33 AÑOS

Durante esta última semana he escuchado a varios políticos empezar a barajar seriamente nombres para las elecciones del 2017 y eso me preocupa sobremanera.

No es un conflicto sobre cuales son los nombres que se barajen ni de las tendencias a las que dicen representar, sino porque reflejan una comprensión poco realista de la situación que vivimos y creen que el 2017 es posible que las elecciones sean democráticas y que se dé una sucesión gubernamental propia de una democracia. Sospecho que esa lectura de la realidad obedece únicamente al efecto ilusorio que provocan sus legítimas expectativas personales de poder, las cuales logran ignorar a modo de cortina de humo mental esta oprobiosa realidad que vivimos.

Es que no se ha aprendido nada estos últimos años? Es que a alguien se le ocurre que esta es una democracia respetable? Es que no se quiere entender que el modelo correísta no tiene en cuenta la democracia ni respeta los procesos electorales? Es que mirar hacia Venezuela no es suficiente? Es que no se comprenden los milagros “Smart Matic” que han logrado esas maquinitas con Maduro y Dilma?

De pronto, como si viviésemos en Democracia, así, con mayúscula, hay quienes ya calculan los probables escenarios y estudian cómo hay que alinearse para enfrentar las elecciones del 2017 y alcanzar el poder, además haciendo remilgos sobre los posibles aliados siempre acorde a sus prejuicios históricos, señalando a quienes hay que marginar y quienes son admisibles para juntarse frente a la próxima justa electoral. Estos análisis se hacen sin tomar en cuenta que de nada sirve un nuevo presidente montado en una Constitución, un marco de leyes y una mega estructura burocrática diseñada para una dictadura y no para la democracia. Eso no llevaría a un cambio de modelo sino, apenas a cambiar el nombre del dictador, nada más.

Hay quienes hacen lecturas atávicas, propias de otros tiempos, recuerdan cuando aún teníamos algo de democracia y pretenden replicar transiciones gubernamentales sensatas como algunas de las pocas que vivimos en las últimas décadas. Hay que hacer comprender a esos profetas del pasado que esta realidad es diferente, que no es posible esperar un proceso democrático y transparente el 2017, que esta casta enquistada en el poder no piensa irse, que piensan quedarse por las buenas o por las malas.

Hay que echar a andar el discurso de la unidad nacional como único mecanismo para superar este autoritarismo, no es tiempo de buscarle la quinta pata al gato o de buscar afinidades ideológicas, tenemos que generar un proceso de concertación nacional que entregue un mensaje firme y decidido a Correa: o rectificas o seremos ingobernables.

La sociedad ecuatoriana tiene que unirse en el rechazo a este modelo: desde indígenas y campesinos, hasta trabajadores y patronos, desde ciudadanos hasta amas de casa, desde gente de izquierda hasta gente de derecha. Correa confía en nuestras diferencias para instalar su autoritarismo por décadas y gobernar fortificado desde el Epiclachima.

No es momento de pensar en candidatos, sino de pensar en un programa de transición que nos saque del hoyo profundo en que nos ha metido la revolución ciudadana y que nos brinde un derrotero diferente sin tener que regresar a la obscura noche neoliberal. Solo un período de transición aupado por la inmensa mayoría del país y de todas las fuerzas políticas democráticas nos permitirá desarticular el complejo entramado constitucional, legal y burocrático, estructurado por Correa para perennizarse en el poder

Es necesario concertar un plan de salida del correísmo desde la perspectiva del interés común y priorizando el fin de este modelo: ello implica dejar de lado intereses personales y proyectos ideológico-partidistas.

Hoy la unidad nacional no es una opción, sino una necesidad nacional y en ese sentido hay que aplaudir la lucidez de Fanny Campos en Pachakutik, de Compromiso Ecuador y del movimiento de unidad propuesto por tres importantes autoridades locales del país.

Todavía me dan chirinchos y se me pone la piel de gallina con el mensaje por Twitter de Patiño: “Hoy me reuní con Presidente de Angola José Eduardo Santos, quien recibió 74% de votos en elecciones del 2012, a pesar de estar 33 años en poder”

Nos unimos o dejaremos que nuestros hijos sufran la Dictadura?

Jorge Alvear

Esa izquierda que ama sátrapas y dictadores de aquí, de allá…

ACERTADO ANÁLISIS DE MENSAJE DE PATIÑO, REVELA MUCHAS COSAS…

Sentido Común

Esto no es nuevo, pero es ilustrativo: la izquierda tradicional ama los dictadores y el correísmo tampoco incidió para que se reconcilie con la democracia. Por el contrario: un tuit del Canciller lo delata en forma dramática.

Featured imageRicardo Patiño cuenta, en su tuit, que el presidente de Angola recibió 74% de votos en 2012… cuando ya llevaba 33 años en el poder!! Patiño alude a esas elecciones, como si no hubieran sido cuestionadas por fraudulentas, represión a la oposición y a los medios de comunicación. Nada dice de Angola. De la corrupción del Presidente con quien se reunió, de sus familiares, de su hija –en particular– que tiene una fortuna de 2000 a 4 000 millones de euros. Nada dice de la miseria en ese país donde 70% de la población vive con menos de dos dólares por día. Ni de la ineficiencia de ese gobierno cuyo presupuesto depende, en un…

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Felicitaciones señora Aguiñaga

EL SIGNIFICADO DE SER SUMISO EN LA REVOLUCIÓN CIUDADANA ANTE EL SUPREMO RAFAEL CORREA.

Sentido Común

No es por ser contreras. Pero bien analizada la expresión de Marcela Aguiñaga, quizá cabría felicitarla. Vamos a ver. ¿Hay razones para que el cabreo sea generalizado? Sí hay. Primero por su atropello a la lógica: ser sumiso para ser rebelde… es, por supuesto, una contradictio in terminis, como dicen los latinológos. Luego ser sumisa para luchar por los derechos de la mujer… Pues activa los fantasmas machistas que las mujeres tratan de enterrar, en forma sistemática, desde 1949 cuando Simone de Beauvoir escribió El segundo sexo. En fin, esa frase resume la involución que esa lucha ha sufrido en esta mal llamada Revolución Ciudadana… Sí hay motivos para estar cabreado.

Pero Marcela Aguiñaga merece ser felicitada. Pocos como ella han resumido, con tanta sinceridad, la razón sustantiva para sobrevivir en este gobierno: ser sumiso. Aguiñaga dijo que es y será sumisa mil veces “cuando se trate de luchar…

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El videoclip que desnudó a los correístas

Brillante Roberto Aguilar: la trascendencia de reconocer la dictadura y, a la vez, la ignorancia que conlleva en quienes la reconocen.

Estado de propaganda

IMG_2521La nueva pedagogía política del estado de propaganda consiste en enseñar al pueblo que un dictador puede ser bueno, incluso deseable. El último video de la Secretaría de Comunicación, difundido por Fernando Alvarado en las redes sociales al grito de “¡Viva la dictadura en el Ecuador!”, trae un jinglepopero de versos patojos y voces juveniles que repite ese mensaje: “Hasta hace poco yo creía que un dictador era un tirano, yo lo que veo en las calles es un país que está cambiando”. Es la más sincera autodefinición emitida por el correísmo hasta la fecha y fue saludada por miles de seguidores que se sintieron identificados con la consigna. Que viva la dictadura, sí, que viva.

Por supuesto que Fernando Alvarado no quiere ser tomado al pie de la letra. Se trata de un desplante del secretario de Comunicación dedicado al creciente número de ecuatorianos que sostienen que en…

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